Casa González Cuyar, celebrando 100 años
Sede del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas
- Diseñada por el Arq. Rafael del Valle Zeno
- Construida alrededor de 1910
- Habitada por las familias González-Cuyar, Montilla-Montilla, Suárez, López-Cabrera y Alegría-Gallardo
- Sede del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas desde 1994
- Restaurada por la Arq. Beatriz del Cueto, FAIA, CAAPPR
- Premios por la restauración: 1994: Premio de Diseño, Categoría Restauración y Preservación, Tercera Bienal de Arquitectura del Caribe; American Express Preservation Award for the Caribbean; 1995: Premio de Diseño en Preservación Histórica, III Bienal de Arquitectura de Puerto Rico; Premio de Diseño, American Institute of Architects, PR Chapter; Premio URBE por Excelencia en Arquitectura.
La sede del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas, en la calle del Parque #225 en Santurce, fue diseñada a principios del siglo 20 por el arquitecto-ingeniero arecibeño Rafael del Valle Zeno para Rafael González Cuyar y su familia. Del Valle Zeno era muy conocido y respetado por su obra, que también incluye el Hospital Auxilio Mutuo y el Antiguo Casino de Puerto Rico.
Su ARQUITECTURA
El diseño de la casa refleja influencias de la arquitectura italiana (como las paredes imitando piedra, el uso de los balcones, y la simetría del diseño) y del estilo bungalow victoriano. Varios elementos arquitectónicos de la casa son particularmente apropiados para el trópico. Los techos altos y la fuente en el patio interior refrescan la casa. Las ventanas y puertas de celosías y los montantes sobre las puertas permitían que entrara la brisa aún cuando la puerta estuviera cerrada. El amplio balcón techado en el exterior de la casa la protegía de la lluvia y del sol. El interior de la casa se describía como uno lujoso para todas las familias que la habitaron. Los techos de metal repujado son diferentes en cada habitación. Los pisos de las áreas principales son de madera, mientras que las galerías alrededor del patio interior y los balcones, así como el comedor tenían losas “nativas” que habían sido importadas de Barcelona.
El diseño evidencia las aspiraciones de los residentes y de la clase burguesa de la época. Su tamaño, su estilo sofisticado, sus lujosos materiales reflejan la preocupación de la época de construir viviendas que reflejaran el decoro, la corrección y la respetabilidad de sus dueños. (El mero hecho de construir en Santurce a principios del siglo 20 es significativo. Como suburbio de San Juan, fuera de sus murallas, vivir en Santurce reflejaba una búsqueda de progreso y de salubridad, contrastando con el percibido hacinamiento de los cascos urbanos como el Viejo San Juan y otros pueblos de la isla.)
Sus RESIDENTES
Los dueños de la casa incluyeron a la familia González Cuyar, los Montilla, los Suárez y los Alegría, quienes la habitaron por casi cuatro décadas. La casa fue un hito en la calle del Parque, una de las principales vías de la zona. A través de los años, la casa fue escenario de nacimientos, bodas y bailes. Además, los residentes de todas las clases sociales del sector solían visitar la casa por diversas razones. Por ejemplo, tras el paso del huracán San Ciprián en 1932 que dejó a toda la comunidad sin servicio de agua, la familia Montilla recibió a infinidad de personas que hacían largas filas para recoger agua de su gran cisterna. En tiempos de la familia Alegría, la biblioteca que mantenía don José Alegría era tan extensa y variada que los niños y jóvenes del área la usaban con frecuencia, como si fuera un centro de estudios de la comunidad.
Familia González Cuyar circa 1916. Foto cortesía de Julio Rafael González
El espacio de la biblioteca, el salón de mediopunto, fue en la década del 30 dividido para acomodar también un salón de música. Fue allí donde la compositora mexicana María Grever compuso Muñequita Linda durante una visita a la Isla.
La casa estaba rodeada de árboles frutales (todavía hay mangó, quenepas, tamarindo, anón y mamey). Esto era común en la época, cuando aún las casas más modernas que se construían en los suburbios puertorriqueños (como era entonces Santurce) eran provistas de elementos que ayudaban a la familia a ser autosuficiente.
La casa fue usada como residencia hasta 1977; todos sus dueños respetaron la integridad arquitectónica de la estructura y evitaron hacerle alteraciones significativas.
Su ADQUISICIÓN
Según don Ricardo Alegría, su familia siempre quiso que un nuevo comprador preservara la casa, en lugar de destruirla para dar paso a un costoso condominio. Ochenta años después de su construcción y ya en estado de deterioro, en 1990, la familia Alegría vendió la casa al Colegio de Arquitectos para albergar su sede. La adquisición refleja el interés del gremio de arquitectos por la preservación de nuestro patrimonio arquitectónico y su deseo contribuir al renacer del centro urbano de Santurce mediante la rehabilitación de una de sus estructuras emblemáticas.
Su REHABILITACIÓN
La rehabilitación de estructuras viejas para adaptarlas a nuevas necesidades y continuar usándolas es un tipo de reciclaje. En el caso de la casa en la calle del Parque, la rehabilitación retuvo el aspecto y carácter de residencia, pero fue adaptada a las necesidades de una oficina. Por ejemplo, las habitaciones se convirtieron en despachos, los baños ya no tienen bañeras, los montantes se sustituyeron con cristales para poder usar el aire acondicionado. A diferencia de una rehabilitación, una restauración hubiese preservado todos los elementos de la casa para su uso como residencia.
El proceso comenzó con una investigación histórica de la casa: su diseño, sus residentes, su historia, su uso. Se buscaron fotos y documentos, se entrevistó a residentes, familiares y vecinos para poder usar la historia de la casa a la hora de rehabilitarla. Cuando no se encontró la información, el equipo dirigido por la arquitecta Beatriz del Cueto, FAIA, tomó decisiones basándose en las tradiciones de la época. Por ejemplo, no se pudo documentar los colores originales de los diversos elementos de la casa. Pero al investigar la arquitectura puertorriqueña del mismo período, se decidió usar los colores tradicionales de la época, que incluían el azul, el verde y el ámbar en los vitrales, el techo, etc. El esquema de colores guarda armonía con el diseño original y realza la estructura.
El equipo tomó medidas, dibujó planos del estado en que se encontró la casa, para proponer los arreglos con las mejoras necesarias para adecuar la casa a un uso de oficinas. Luego, dibujaron planos de cómo quedaría la casa una vez rehabilitada.
El reto mayor que confrontó la rehabilitación de la casa fue el encontrar y poder usar materiales que fueran compatibles con la estructura histórica, que permitieran mantener la apariencia original de la casa. Se reemplazaron los elementos arquitectónicos que se habían deteriorado con el tiempo, como las ventanas, puertas y balaustres, se reconstruyeron los techos, se salvaron y reusaron muchas de las losetas originales, se restauraron las galerías del patio interior y los balcones, se duplicaron los techos de metal repujado.
Entre las metas importantes que se persiguieron estaban el devolverle a la casa su elegancia arquitectónica y preservar la vegetación de la propiedad. El Colegio de Arquitectos logró establecer su sede en un edificio histórico sin sacrificar su carácter singular residencial arquitectónico. La “nueva” sede de esta entidad profesional demuestra la viabilidad de “reciclar” las estructuras existentes en los cascos urbanos para darles vida nueva, tanto a la estructura como al vecindario.
Su ANEXO
En junio de 2008 inauguró un nuevo edificio anexo a la sede, obra de la firma Bartizan Group Architects & Project Managers, P.S.C., compuesta por el Arq. Benjamín Vargas, FAIA, la Arq. Brígida Hogan, y el arquitecto paisajista Robert Pennock. En julio de 2008 el American Institute of Architects, capítulo de Florida y el Caribe, premió su diseño con un Premio al Mérito.
El nuevo anexo añade 6,480 pies cuadrados en espacios de oficina para el creciente gremio, un salón multiusos de 1,500 pies cuadrados que podrá configurarse en múltiples maneras para realizar conferencias, seminarios, reuniones, cócteles y otras actividades, y área de estacionamiento. Tres terrazas exteriores proveen además 3,240 pies cuadrados para actividades al aire libre. La ampliación le permite al Colegio aumentar los servicios que provee a la matrícula y a la comunidad.
La arquitectura de la nueva estructura es sobria y elegante para establecer un diálogo armónico con la sede histórica. El diseño del anexo respeta y realza el lenguaje arquitectónico tradicional de la antigua casona. Para la construcción se mantuvo la mayor cantidad posible de suelo absorbente y se respetaron los árboles existentes en el lote. El diseño favorece las ventilaciones cruzadas y controla los rayos del sol a través de un sistema de quiebrasoles.
El diseño de Bartizan Group fue escogido por un jurado en un concurso celebrado por el Colegio en 2003. El jurado estuvo compuesto por los arquitectos James Stewart Polshek (Estados Unidos), Gonçalo Byrne (Brasil) y Thomas S. Marvel (Puerto Rico). En su laudo el jurado elogió el diseño con las siguientes palabras: “He aquí una estructura con una fuerte presencia propia, que sin embargo guarda una relación espacial con la residencia González Cuyar. Habla de su tiempo 100 años más tarde: es contemporánea, tropical y flexible; expresa una Arquitectura de su Era”.
La antigua casona continuará en uso: albergará la sede de la Fundación del Colegio, Fundación Por la Arquitectura, y continuará estando disponible para exhibiciones, reuniones y actividades.
“TIMELINE” de la Sede del Colegio de Arquitectos
1909 – Rafael González y Luisa Cuyar adquieren la finca en Santurce por $2,770.57.
Ca. 1910 – Construcción de la casa, diseñada por el arquitecto e ingeniero Rafael del Valle Zeno, cuya obra incluye también el Hospital Auxilio Mutuo y el Antiguo Casino de Puerto Rico.
1923 – El Ing. Fernando Montilla Jiménez y Mercedes Montilla Marqués adquieren la casa por $23,000. En la década de los 30 la familia Montilla se traslada a España y alquila la casa.
1931 – Don Celso Suárez, pariente del ceramista y arquitecto Jaime Suárez, alquila la casa.
1932 – El. Dr. Rafael López Nussa y su esposa alquilan la casa. Reciben distinguidos invitados, incluyendo a María Grever, quien compuso “Muñequita Linda” durante una estadía en la casa.
1940 – Doña Celeste Gallardo, casada con don José Alegría, adquiere la casa.
1947 – Los esposos Alegría venden la propiedad a sus hijos Antonieta, Félix Luis y Ricardo.
1977 – Doña Celeste Gallardo de Alegría se muda de la casa y la alquila a una tienda de antigüedades y muebles.
1990 – El Colegio de Arquitectos de Puerto Rico adquiere la casa por la suma de $575,000.
1990-1994 – Restauración por la Arq. Beatriz del Cueto, FAIA, CAAPPR
1994 – El Colegio de Arquitectos ocupa la casa.
1994 – Recibe el Premio de Diseño en la Categoría de Restauración y Preservación en la 3ª Bienal de Arquitectura del Caribe y el American Express Preservation Award for the Caribbean
1995 – Recibe el Premio de Diseño en Preservación Histórica en la III Bienal de Arquitectura de Puerto Rico, el Premio de Diseño del American Institute of Architects, PR Chapter y el Premio URBE por Excelencia en Arquitectura.
2003 – El Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico convoca a un concurso de diseño para la construcción de un Anexo a la casa, a erigirse en el jardín posterior.
2008 – Inaugura en junio el Anexo, obra de los arquitectos Brígida Hogan y Benjamín Vargas FAIA. El nuevo edificio es imperceptible desde la calle, honrando el protagonismo de la antigua casa. Es un diseño de estética sobria y silenciosa para establecer un dialogo armónico que respete y realce el lenguaje arquitectónico tradicional de la casa histórica.